28 de agosto: Segundo combate de Antofagasta

Estragos de la corbeta Abtao tras el segundo combate de Antofagasta / (Foto: Álbum gráfico militar de Chile - campaña del Pacífico: 1879-1884)

Esta contienda fue la última librada por el Huáscar antes de batirse en Angamos, más de un mes después, en 1879.

El segundo combate de Antofagasta fue el penúltimo enfrentamiento librado por el Perú en la campaña marítima contra Chile en la guerra del Pacífico, y también del monitor Huáscar, antes de Angamos. Se libró el 28 de agosto de 1879, durante la etapa de las “correrías” de este buque.

El monitor “Huáscar”, comandado por el contralmirante Miguel Grau, era por entonces el buque más fuerte de la marina de guerra peruana, tras el hundimiento de la fragata Independencia durante el combate de Iquique, en mayo.

La mañana del 28 de agosto, el “Huáscar” apareció en los mares del puerto de Antofagasta, ciudad por entonces parte de Bolivia. Allí se encontraban las corbetas chilenas “Abtao” y “Magallanes”.

Ambos barcos enemigos estaban escondidos detrás de los buques mercantes instalados en la zona del puerto y mar de la entonces ciudad boliviana. En tierra, estaban respaldados por 15 piezas de artillería de grueso calibre.

Llegada la tarde, cuando el “Huáscar” se disponía a avanzar hacia el puerto, la “Abtao” comenzó a disparar, lo que hizo que Grau y sus hombres se comiencen a preparar para responder. La corbeta chilena, cuya maquinaria tenía desperfectos, sufrió las consecuencias de sus acciones, siendo blanco de numerosos disparos provenientes del monitor, quedando muy dañada, y muriendo nueve de sus tripulantes y quedando heridos otros 12. La “Magallanes” también quedó afectada por el combate.

A las 5:30 de la tarde, los chilenos dejaron de disparar, mientras que el “Huáscar” continuó haciéndolo, retirándose en la noche. El monitor nacional solo recibió un proyectil, el provenía de tierra. Este disparo causó la única muerte en el bando peruano de esta contienda, la del teniente segundo Carlos de los Heros, quien voló en pedazos, quedando solo su gorra.

Carlos de los Heros: un héroe lamentado por sus compañeros y un funeral en la Iglesia de Santo Domingo

 

Teniente Segundo Carlos de los Heros, caído en el segundo combate de Antofagasta / (Foto: Patrimonio Documental Naval – Museo Naval del Perú)

Carlos Altamirano de los Heros Aguilar nació en Lima, el 29 de setiembre de 1851. Su padre fue Juan de los Heros Castañeda, escritor y respetable magistrado de la ciudad. Antes de los 18 años ya era guardiamarina, y a los 22 terminó de estudiar en la Escuela Naval.

Su historial de combate dentro del “Huáscar” data de 1877, cuando luchó a bordo del monitor, en una sublevación en apoyo al político y caudillo, Nicolás de Piérola. Durante la campaña marítima de la guerra del Pacífico, se encargó de las baterías en cubierta de este buque.

Su muerte, cuando contaba con 27 años de edad, fue lamentada por el mismo contralmirante Grau y el resto de la tripulación del Huáscar. Sus funerales se realizaron en la Iglesia Basílica de Santo Domingo, en Lima, un mes después del combate de Antofagasta y de su muerte. Aquí algunos detalles de esta ceremonia, realizada en el templo dominico, de acuerdo a un medio impreso de la época:

“El templo se hallaba lúgubremente engalanado […] Delante del presbiterio y al pie de la bóveda principal del templo, se alzaba el catafalco, tan hermoso como sencillo a la vez que majestuoso. […] Se veía la caja mortuoria que simulaba contener los restos del malogrado marino; sobre esa caja se veían el retrato de [Carlos de los] Heros, su gorra de teniente 2º, lo único que dejó su cuerpo sobre la cubierta del “Huáscar”; una corona de ciprés tejida y varias prendas y armas de marina.

“[…] En la parte superior del catafalco se leía en letras amarillas: Carlos de los Heros. Después, en la parte delantera y uniendo las dos primeras columnas: Antofagasta Pro Patria Mori, 28 de agosto. En las bases de los trofeos se leía también: El Regimiento Húsares de Junín número 1 a Carlos de los Heros, y el Regimiento de Torata a Carlos de los Heros […]

“Custodiaban el ataúd miembros de la Compañía de Bomberos Lima Nº 1. Cuatro piezas de artillería, con una dotación de marineros vestidos de gran parada rodeaban el catafalco. [Asistieron] las personas más distinguidas de nuestra sociedad. Allí estaban dos edecanes de Su Excelencia, representándolo; el señor Ministro de la Guerra y el de Relaciones Exteriores; la mayor parte de los marinos que había logrado venir a tierra, oficialidad de todos los cuerpos de Lima y, en fin, muchas otras personas y comisiones de distintas sociedades…

“La misa fue pontificada por el obispo de Lima [en realidad, de Puno] señor [Juan Ambrosio] Huerta […]”.

Incluso el escritor Ricardo Palma, amigo de su padre, escribió un poema en su honor. El propio padre del héroe de Antofagasta formó parte de la resistencia en Lima, ante la invasión chilena de 1881, cayendo prisionero.

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