Evangelio y Santo del día (10 de junio)

(Foto: Google)

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,1-12):
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.»
Palabra del Señor

El Santo de hoy
Juan Bianchini, llamado Domínici.
Nació alrededor del año. de 1355 en Florencia.
A los diecisiete años abrazó la Orden de Predicadores (Dominicos) en el convento de Santa María Novella. Favoreció muchísimo la reforma emprendida en 1343 por Raimundo de Capua después de la peste negra y la estableció en muchos conventos de manera que vino a ser el primer restaurador de la observancia regular en Italia.

En el año 1395 con algunos discípulos de santa Catalina de Siena a quién honraba con gran, veneración, fundó en Venecia el monasterio del Corpus Christi para las monjas dominicas.

Su apostolado se interrumpió súbitamente en 1399 por orden de los magistrados, cuyo entredicho había descuidado; cuando fue expulsado durante cinco años.

Se dirigió a Florencia donde se entregó totalmente a la predicación con gran celo de las almas y gran elocuencia, aunque para ello debió vencer una tartamudez congénita.

En 1406 fundó el convento de Santo Domingo de Fiésole, bastión de la reforma y fragua de santos.

Preocupado por los problemas en la fe y costumbres suscitados por el humanismo de su tiempo compuso diversas obras, entre ellas la obra Lúcula noctis (Lucecilla de la noche) que expone los fundamentos de la educación cristiana.
Enviado a Roma como delegado en el año de 1406 por los florentinos para tratar sobre el cisma, se ganó la confianza de Gregorio XII, recién elegido papa, que hizo de Juan su consejero y lo nombró en 1408 arzobispo de Ragusa (Dubrovnik, Croacia) con el título de San Sixto.
Se mostró prudente y fiel incluso en los tiempos calamitosos del cisma en el concilio de Constanza. Igualmente favorecido con la confianza del nuevo papa Martín V, fue enviado corno legado a Bohemia y a Hungría a combatir la herejía de Juan Huss.

Estando en estas negociaciones murió en Buda el 10 de junio de 1419. Sus reliquias se perdieron cuando en 1541 fue destruida la iglesia de los Eremitas de S. Pablo donde estaban.

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