Jueves Santo: Getsemaní, lugar donde Jesús sudó sangre

Jesús pidiendo fuerzas al Padre Celestial / (Foto: Internet)

En este lugar fue precisamente donde el Salvador sintió todo el sufrimiento de la crucifixión.

Hace 2000 años Jesús llegó al “Monte de los Olivos”, ingresó al huerto llamado Getsemaní. Allí ordenó a los apóstoles se detuvieran, y él con sus discípulos Pedro, Santiago y Juan se alejó para hacer oración.

En este lugar fue precisamente donde el Salvador sintió el sufrimiento de la crucifixión, le vino toda la angustia, la depresión y como un niño buscando a su Padre hizo este clamor. “Padre mío, si es posible, aleja de mí este cáliz de la pasión; pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Fue tan grande su dolor que tuvo un copioso sudor de sangre, que empapó sus vestiduras y llegó a mojar el suelo. En aquel momento, se le apareció un ángel que lo consoló. Después de larga oración, volvió donde estaban los tres discípulos y, como los encontró dormidos, les dijo: “¿No han podido orar conmigo aunque sea una hora?, oren y velen para no caer en la tentación”.

Jesús fue a orar tres veces y concluía diciendo: “Que no se haga su voluntad, sino la de su Padre Celestial”. Al volver a sus discípulos y encontrarlos vencidos por el sueño, les dijo que Judas Iscariote llegaba junto a los soldados para entregarlo.

2 Comentarios

  1. Excelente narración que nos invita a la reflexión, de cómo aún Jesús, con todo el temor que pudo sentir en esos momentos (reflejado a través de diferentes manifestaciones físicas),
    siguió humildemente aceptando y dejando que se haga la voluntad del Padre: sin embargo, al bajar recordó a sus apóstoles la importancia de mantenerse alertas en oración, para que lo acompañen despiertos en los momentos tan cruciales que le tocaba vivir.

    Me deja una importante reflexión, que aún cuando parezca que todo esta mal, en los momentos mas difíciles, podemos enfrentarlo o estar ayudando en oración, confiando en la voluntad de nuestro padre celestial. Muchas gracias y felicitaciones!

  2. Importante reflexión que nos muestra a Jesús, cómo aún con tan fuertes temores (que se manifestaron físicamente), siguió aceptando la voluntad del Padre, quien le envió un Ángel para calmarlo… Al bajar, les recuerda también a sus apóstoles la importancia de estar despiertos,
    ya que necesitaba que lo sigan acompañando en oración…

    Jesús nos enseña, que ante las pruebas difíciles que nos toque vivir, también recibiremos la fuerza de nuestro Padre Celestial, que de muchas formas, nos dará las energías necesarias, para enfrentarlas con Fe y Oración..

    Gracias y felicitaciones!

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